Ahora que ya ha pasado la vorágine de los exámenes masivos del fin de semana, y que la mayoría de categorías convocadas ya han realizado sus pruebas, desde el sindicato ESK queremos
hacer una lectura crítica de los exámenes en la OPE 2016/2017.

No vamos a entrar a valorar aquí el escándalo de las irregularidades denunciadas por ESK y otros agentes sindicales y políticos en las pruebas selectivas de los facultativos especialistas,
pero bien patente ha quedado que debiera ser la última con este modelo confabulado por jefes de servicio de hospitales y direcciones de Osakidetza.

La OPE 2016/2017 que llegó de la mano de UGT, SATSE y SME, vino con muchas prisas, de forma precipitada y dejando a los opositores muy poco tiempo para estudiar. En algunas categorías
apenas tuvieron 3 meses para estudiar desde la convocatoria de la OPE hasta la fecha de su examen. No es de recibo tratar así a los opositores, obligándoles a engullirse vastísimos
temarios en tan poco espacio de tiempo. Cero respeto.

En cuanto a la extensión de los temarios, desde ESK creemos que no se han seguido criterios de proporcionalidad. Observamos una total falta de correlación entre el temario a estudiar con
la titulación mínima exigida para realizar las pruebas.

Ejemplo de ello es la categoría de celador, para la que únicamente se exige el certificado de escolaridad, a los que se les impone un temario muy extenso, donde predomina abrumadoramente
el temario común, repleto de legislación y líneas estratégicas, y donde los temas relacionados con las funciones propias de la categoría tienen una ridícula presencia.

El examen que realizaron el sábado pasado es un fiel reflejo de lo que comentamos. De 110 preguntas de las que constaba la prueba, tan solo 6 tenían relación con las labores propias de la
categoría. Todo esto debió parecer poco al tribunal, que siguió ensañándose con esta categoría. Fue la única categoría del fin de semana a la que se le dio hora y media para realizar el
examen, en lugar de las dos horas que se le dio al resto.

A otras categorías, como la de enfermería y auxiliares de enfermería por ejemplo, que ya tienen un temario enciclopédico con asuntos propios de su categoría, se les añade un temario común
de similares proporciones. Lo que, por un lado, acaba restando valor ponderal a los temas propios y por otro, obliga a los y las opositoras a renunciar a sus vidas para encerrarse en casa
o la biblioteca y tratar de abarcar todo el temario.

Sobre la proporcionalidad en las pruebas, no podemos pasar por alto lo que ha pasado en el examen de operarios de servicios. Esta categoría aúna personal que se dedica a la limpieza,
trabajos en cocina, lencería, lavandería, peones, etc… La gran mayoría de contratos en esta categoría se dan en limpieza y cocina; son muy pocos los contratos que se hacen en Osakidetza
para peones. Bien, pues la proporción de preguntas en el examen ha sido inversamente proporcional a esta realidad. Un total sin sentido.

Mención especial ha sido la redacción de las preguntas de los diferentes cuestionarios de examen elaborados por el IVAP: confusión en términos, dobles negaciones, errores de redacción,
erratas, etc. También debemos señalar la poca claridad en la elaboración de los enunciados de las preguntas, formulaciones largas y retorcidas que obligaban a leerla varias veces y
ralentizaban la comprensión de lo que se nos estaba preguntando. Esto genera un estrés añadido al propio de una OPE, donde el personal se juega cosas importantes como el disponer de una
plaza fija o la posibilidad de seguir trabajando.

En varias categorías ha habido problemas con la vigencia de la bibliografía recomendada. OPE tras OPE venimos denunciando bibliografía descatalogada y OPE tras OPE Osakidetza perpetúa el
error. Es muy difícil para opositores y opositoras encontrar estos ejemplares descatalogados para poder estudiar. Y es un disparate que se estén exigiendo unos conocimientos totalmente
desfasados.

No han faltado los problemas técnicos como los ocurridos en el examen de auxiliares de enfermería, en el que las notas de un centenar de opositores no aparecieron publicadas.
Afortunadamente este problema se resolvió con agilidad. También llama la atención el exceso de celo por parte de Osakidetza en la vigilancia de los opositores de categorías masivas,
precisamente los menos sospechosos de fraude, en la prohibición de ir al baño, llevar fulares, relojes y el escaneo de dispositivos electrónicos por parte de la Ertzaintza.

Para ir concluyendo con esta lista de despropósitos, queremos comentar el descalabro producido en las categorías de técnicos especialistas en radiodiagnóstico, técnico en documentación
sanitaria, oficiales de mantenimiento o técnicos especialistas en informática. La enorme cantidad de suspensos en estas categorías, muy por encima de la media, debe hacer reflexionar a
Osakidetza. No es normal que suspenda el 86% del personal técnico en documentación sanitaria, el 84% del personal técnico especialista en radiodiagnóstico, o el 66,5% del personal oficial
de mantenimiento.

Este cúmulo de despropósitos nos lleva a exigir al consejero Darpon que en futuros procesos posibilite un tiempo de preparación suficiente y no inferior a 6 meses. Que los temarios se
ajusten a los contenidos de trabajo diario de la categoría. Que las preguntas de los exámenes estén relacionadas tanto con los contenidos de trabajo de la categoría, como con los
requisitos y titulaciones que se exigen para el acceso a la misma. Que las preguntas sean objetivas y de clara formulación, para permitir una compresión rápida y no den origen a dudas
sobre lo que se está preguntando y que el tiempo para realizar el examen sea suficiente y tenga en cuenta el grado de dificultad del mismo.

 

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El próximo 12 de enero nos concentraremos en el ambulatorio de Doctor Areilza a las 13:30 horas y el día 19 haremos lo propio en Rekalde.