El Grupo Tubos Reunidos pretende que las plantillas de TRI y PT financiemos sus desmanes y avaricia con cargo a nuestras prestaciones de desempleo. Ante este nuevo atropello no vamos a tragar.

 

 

Tras la retirada del ERE en PT gracias a la lucha de todas y todos, la dimisión de Guillermo Ulacia y el relevo de parte de su equipo directivo, la “nueva” dirección del Grupo Tubos Reunidos vuelve a la carga contra las condiciones laborales de la plantilla. En este caso, la agresión tiene la forma de sendos expedientes de regulación temporal sobre las plantas de Amurrio y de Trapagaran.

La nueva excusa que se utiliza son los  aranceles que Donald Trump ha impuesto a las importaciones de acero provenientes de la UE, la realidad es que el ‘cáncer’ de este grupo es la mochila financiera que arrastra. Los culpables de esa enfermedad que sufre el grupo industrial no somos ni las y los trabajadores, ni los aranceles de Trump ni los precios de la chatarra,… la causa de esta enfermedad tiene un nombre bien claro: avaricia.

Hagamos un poco de memoria, actualmente el Grupo Tubos Reunidos arrastra una deuda neta de 221 millones de euros. El origen de la misma, en gran parte no está relacionado ni con una política de inversiones ni con la existencia de pérdidas operativas.  En el año 2009 los accionistas se llevaron, gracias a una artimaña financiera, libres de polvo y paja, 170 millones de  euros que, en un principio, estaban destinado a una adquisición industrial. No contentos con ello, en el año 2012 se aseguraron, a través de otro crédito cobrar dividendos, tuviesen o no beneficios, hasta el año 2019.

Desde el ejercicio 2012, a pesar de las pérdidas contables, el grupo solo ha tenido EBITDA (caja real que genera la actividad) negativo en 2016, el resto de ejercicios ha sido positivo. Recordemos, además, que en los últimos 20 años el Grupo Tubos Reunidos ha repartido a sus accionistas (BBVA, familia Delclaux, familia Ybarra,…) cientos de millones de euros en dividendos.

La dirección de Tubos Reunidos ha protagonizado estos últimos años aventuras empresariales cuyos resultados netos nunca han estado claros. Los platos rotos de esas aventuras, como siempre, los pagamos nosotras y nosotros. Gran parte de la deuda que acarrea el grupo tiene origen en las operaciones de adquisición o puesta en marcha de otras plantas.

La dirección nos traslada que el grupo está negociando con la banca la refinanciación de la deuda, pero lejos de hacer que los accionistas pongan en la caja parte de lo que se han llevado todos estos años pasados, pretenden que seamos nosotras y nosotros quienes financiemos su problema de deuda, poniendo encima de la mesa nuestras prestaciones de desempleo. En ESK y LAB tenemos claro que ese no puede ser el camino y que la solución pasa por una recapitalización del grupo y por la puesta en marcha  de un plan industrial cuya principales medidas no sean el adelgazamiento de la  y la precarización de las condiciones laborales de la plantilla.

Los y las compañeras de PT nos demostraron a todas y todos que la lucha y el compromiso son el camino, por eso invitamos a toda la plantilla a no tragar con estos  expedientes que no supone solución alguna. Por nuestra parte, trabajaremos de manera intensa tanto en los comités de empresa como desde las áreas jurídicas de ambos sindicatos para conseguir tumbarlos.

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