El Gobierno Vasco nuevamente se ha posicionado del lado de las empresas en lugar de defender a la parte más vulnerable que somos las trabajadoras y los trabajadores. Llamamos a movilizarse.

« Es necesario movilizar a las plantillas de ambas fábricas y llenar las calles de protesta y solidaridad »
El 13 de febrero de 2026, representantes de los comités de empresa de Tubos Reunidos de Trapagaran y Amurrio asistieron, junto con los sindicatos, a una reunión con la Diputación Foral de Araba, el Gobierno Vasco (Departamentos de Industria y Trabajo) y los alcaldes de Trapagaran y Amurrio.
En esta reunión, la representación de las plantillas de ambas plantas trasladó lo dramático de la situación: 301 personas despedidas según el plan presentado por la Dirección, y una profunda preocupación por el futuro a medio plazo de la empresa, ya que el cierre de la acería pone en riesgo su viabilidad.
Seguimos sin información del Plan Industrial
Asimismo, informamos de que, a día de hoy, la empresa sigue sin facilitar información sobre el plan industrial previsto para los próximos años. En la documentación entregada el 9 de febrero solo se habla de la necesidad de despedir, pero no se explica con qué objetivo. Los representantes de las plantillas consideran que el ERE no resuelve ninguno de los problemas reales de la empresa y que, una vez más, la Dirección responsabiliza a la plantilla en lugar de asumir su propia incapacidad de gestión.
Las plantillas llevan años haciendo grandes esfuerzos: han soportado múltiples ERTEs y una congelación salarial durante cinco años. Sin embargo, la Dirección ha cumplido poco o nada de lo prometido.

El Gobierno Vasco se escaquea
Por parte de las instituciones, la respuesta ha sido que el problema de la empresa es su volumen de deuda y que su futuro pasa por la reestructuración de la misma. Desde esta perspectiva, el Gobierno Vasco se exime de responsabilidad y traslada el problema al Gobierno central, acreedor de 150 millones de euros a través de la SEPI. Según su análisis, la solución pasa por la entrada de nuevos inversores, y entienden que el Gobierno Vasco poco puede hacer.
Para ESK, las respuestas del Gobierno Vasco solo intentan diluir su responsabilidad y ocultar su falta de compromiso en una situación que ha acompañado durante años.
Una vez más, el Gobierno Vasco se posiciona del lado de las empresas en lugar de defender a la parte más vulnerable: las trabajadoras y los trabajadores.
La lucha es el camino
En ESK tenemos claro que, para exigir al Gobierno Vasco que presione a la empresa a retirar el ERE, es necesario movilizar a las plantillas de ambas fábricas y llenar las calles de protesta y solidaridad.
Y ahí pondremos, desde ESK, todo nuestro empeño y esfuerzo, porque nos ha quedado claro que nos toca luchar.
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