La desconvocatoria de la huelga indefinida (acordada sin pasar por la asamblea) no trae beneficios para la plantilla y no aborda las causas reales del conflicto, mientras continúan produciéndose incidentes graves derivados del deterioro y la falta de mantenimiento de las instalaciones.

« Una decisión de calado, como desconvocar la huelga, corresponde a la asamblea de trabajadores y trabajadoras »
El pasado martes 16, apenas dos horas antes de la celebración de la asamblea de fábrica convocada para analizar la situación de la huelga indefinida, las centrales sindicales UGT, CCOO y ELA alcanzaron un acuerdo con la dirección de la empresa por el que se desconvocaba la huelga iniciada el 25 de septiembre. Dicho acuerdo se limitó al compromiso empresarial de retirar la denuncia por huelga ilegal interpuesta contra el comité de empresa y las integrantes del comité de huelga.
Nuestro sindicato no suscribió este acuerdo por entender que una decisión de tal calado debía corresponder, en todo caso, a la asamblea de trabajadores y trabajadoras, tras un análisis colectivo de la situación y de sus consecuencias. Además, consideramos que el acuerdo no aporta ningún beneficio real a la plantilla, ya que la mera apertura de una mesa negociadora de un convenio denunciado desde septiembre de 2024 —objetivo vago e indefinido— no justifica ni compensa 83 días de huelga.
Los problemas siguen vigentes
Los problemas que originaron el conflicto continúan plenamente vigentes. El acuerdo alcanzado por la mayoría sindical con la dirección no resuelve ninguno de ellos. Desde el inicio de la huelga, la parte empresarial ha tratado de deslegitimarla calificándola de forma despectiva como “la guerra de los vestuarios”, intentando minimizar unos motivos de fondo que siguen sin abordarse: incumplimientos reiterados de los acuerdos en materia de contratación y condiciones del personal eventual, imposiciones constantes sin negociación y graves deficiencias en materia de seguridad y salud derivadas de un mantenimiento claramente insuficiente.
Mientras la dirección coacciona al comité de huelga con amenazas de indemnizaciones millonarias con el único objetivo de desactivar la movilización, la refinería continúa un proceso progresivo de deterioro. Los incidentes ocurridos en las últimas semanas son una prueba evidente de ello. El pasado 2 de diciembre se produjo el colapso del techo de un tanque de gasolina, con la consiguiente emisión de sustancias altamente contaminantes y potencialmente cancerígenas, un hecho de extrema gravedad que motivó declaraciones públicas del alcalde, quien exigió a la empresa un mayor nivel de inversión en mantenimiento para garantizar la seguridad de las instalaciones y de la población.

« Ayer, mientras se firmaba el acuerdo , dos trabajadores de empresas contratistas sufrieron una intoxicación por sulfhídrico »
Una nueva intoxicación
Asimismo, en el día de ayer, mientras, ya desconvocada la huelga, se firmaba en sede judicial el acuerdo de conciliación para evitar la celebración del juicio, dos trabajadores de empresas contratistas sufrieron una intoxicación por sulfhídrico durante la realización de unos trabajos de emergencia. Unos trabajos que podrían haberse evitado con un mantenimiento adecuado de la planta. El incidente no acabó en tragedia únicamente por las condiciones meteorológicas y el lugar en el que se produjeron los desvanecimientos.
Lejos de centrar sus esfuerzos en corregir estas deficiencias estructurales y de mantenimiento, la dirección ha optado por generar conflictos innecesarios, imponiendo decisiones sin negociación real, incumpliendo acuerdos previamente alcanzados y manteniendo una actitud de desprecio y falta de respeto hacia la plantilla. La impugnación judicial de la huelga y la identificación nominal de las personas integrantes del comité de huelga —con las presiones que ello conlleva— son un ejemplo más de esta forma de actuar frente al ejercicio de un derecho fundamental.
Compromiso con la democracia
De todo este proceso, nuestra sección sindical se queda con la dignidad demostrada por la plantilla que ha sostenido la movilización y con las lecciones aprendidas de cara a futuros conflictos. Con total responsabilidad y en cumplimiento de nuestro compromiso con la democracia a todos sus niveles, ponemos de manera plena y definitiva nuestros cargos a disposición de la asamblea y de toda la plantilla, para que sean quienes decidan, de forma totalmente libre y colectiva, la continuidad de nuestra representación, reafirmando así que nuestra labor siempre estará subordinada a la voluntad de quienes representamos.
Trabajadores por la Unidad

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