Cada 25N las instituciones condenan la violencia machista, pero su respuesta es siempre la misma: recortes y privatizaciones. No se combate la violencia con discursos, sino con recursos públicos y políticas reales. 

 

« No falta dinero.  Lo que falta es voluntad política  y compromiso con la igualdad »

 

Año tras año, cada 25 de noviembre, asistimos al mismo espectáculo. Mientras el Movimiento Feminista inunda las calles con sus reivindicaciones, las instituciones se visten de luto y condenan la “lacra” de la violencia contra las mujeres como si esta fuese algo caído del cielo, algo contra lo que no se puede hacer nada porque es una especie de castigo divino.

Las cifras de denuncias por violencia machista en Euskal Herria durante 2025 muestran una tendencia creciente, a pesar de que las cifras oficiales solo hacen referencia a la violencia de género (aquella que ejercen las parejas o ex parejas). Además, solo una minoría de las mujeres denuncian estas situaciones de violencia.

En lo que va de 2025, 6 mujeres han sido asesinadas en Euskal Herria y 34 en el estado español (1.326 desde 2003). Las mujeres asesinadas no son un número, detrás de cada una de ellas hay una historia que no podemos olvidar, pero sobre todo, detrás de cada uno de estos asesinatos, hay todo un sistema que llegó tarde, que no supo o no quiso hacer lo suficiente para evitarlo.

En Euskal Herria los juzgados recibieron un total de 2.761 denuncias entre abril y junio de 2024 (949 en Nafarroa y 1.812 en la CAV). Esto supone que en Nafarroa ha habido un aumento en las denuncias de un 21% y de un 8,2% en la CAV en relación a 2023.

 

 

Estos no son datos que nos inventemos, son datos oficiales, las administraciones públicas son conocedoras de la realidad de la violencia machista. Saben bien que cada vez son más las mujeres que necesitan de una asistencia integral para poder continuar con sus vidas. Posibilitar que estas mujeres puedan seguir adelante depende de los recursos que se ponen a su disposición y de la calidad de los mismos.

Ante esta situación, las administraciones públicas, no están tomando las medidas necesarias ni en materia de prevención, ni de políticas feministas trasversales, ni muchísimo menos de dotación de los recursos asistenciales. Frente a la situación que estamos viviendo, la receta de las administraciones públicas es siempre la misma: recortar y privatizar, con eso lo arreglan todo.

Mientras asistimos con incredulidad y rabia al avance del fascismo y vemos cómo se van imponiendo discursos negacionistas de la violencia machista, las administraciones en lugar de plantar cara a esta situación, de habilitar recursos públicos en materia de prevención y asistencia frente a la violencia, han decidido mirar para otro lado, no responsabilizarse de la situación y si pueden, sacar beneficio económico de esta situación mediante privatizaciones y recortes.

Los servicios asistenciales para mujeres víctimas de violencia machista son servicios públicos como los demás, servicios que son esenciales para la recuperación de las mujeres y no podemos permitir ni que se recorten derechos ni que se mercadee con nuestra supervivencia.

 

 

« Una buena atención a las mujeres en situación de violencia  no se consigue  mediante la subcontratación »

 

Abandono institucional

Una y otra vez escuchamos a los responsables de las administraciones públicas explicar a las mujeres que la mejor manera para combatir la violencia de género es a través de la denuncia. Que para poder poner a disposición de las mujeres los recursos necesarios estas tiene que contarlo, y lo hacen. Cada día, cientos de mujeres en Euskal Herria tienen la valentía de contar lo que les está sucediendo, de ponerle nombre y la respuesta que reciben por parte de las instituciones es el ninguneo y el abandono institucional.

Los recortes presupuestarios en servicios de apoyo a las víctimas de violencia machista, la falta de personal y la insuficiencia de recursos convierten la ayuda institucional en un gesto simbólico, vacío de verdadera eficacia.

Educadoras, asesoras jurídicas, psicólogas y trabajadoras sociales denuncian contratos precarios y la externalización de servicios vitales. Esa es la cara real del maltrato institucional: quienes acuden a estos recursos, son atendidas, en muchas ocasiones, sin los recursos necesarios. No es raro que estos servicios estén en manos de empresas carroñeras y sin escrúpulos que hacen negocio a costa de las malas condiciones laborales de las trabajadoras y del sufrimiento de las mujeres usuarias; algo que no podría darse sin la complicidad de unas instituciones que no solo permiten sino que promueven este modelo.

La atención a las mujeres en situación de violencia, los recursos a su alcance, puntos de encuentro, casas de acogida, centros de urgencia, pisos tutelados, alojamientos de emergencia... no solo deben de estar garantizados sino que además deben de ser públicos y gratuitos; han de ser servicios de calidad y eso, como ya lo hemos podido comprobar con la sanidad, no se consigue mediante la subcontratación.

 

« Las administraciones  no aportan recursos necesarios  para atender debidamente a las mujeres »

 

El CARME o cómo el sistema nos deja sin derechos a todas

En 2020 abrió sus puertas el centro CARME. Un centro de atención a mujeres víctimas de violencia machista de media estancia formado por 18 profesionales. 16 de estas trabajadoras se dedican a la atención directa mientras las otras dos trabajadoras desarrollan labores de cocinera y coordinadora del servicio. Este es un equipo altamente cualificado con formación en violencia, igualdad, trauma y reparación del daño en la infancia, salud mental, exclusión social y con amplia experiencia en intervención social. Un centro que garantizaba la atención de calidad.

Este es uno de los tantísimos recursos públicos que están subcontratados a pesar de ser un recurso referencial y permanente. El centro que depende del Instituto Foral de Bienestar Social de Araba (IFBS) está gestionado por la fundación Xilema.

La violencia contra las mujeres ha empezado a salir, gracias a la lucha del Movimiento Feminista, del ámbito privado y cada vez son más las mujeres que dan el paso de contar el infierno que están viviendo y pedir ayuda. Sin embargo las instituciones no están sabiendo dar respuesta a esta situación y no hay recursos suficientes ni se amplían ni se dotan con dinero y personal suficiente. Esto mismo pasó en el CARME que tuvo que ampliar su capacidad debido a la alta demanda. Un ampliación que se realizó en una nueva ubicación que no cumplía con la normativa y carecía de una infraestructura básica. Una vez más, las consecuencias de la incompetencia de las administraciones públicas la pagaron las mujeres víctimas de violencia que vieron recortado el servicio que pasó a atender una unidad familiar menos (se pasó de 7 a 6).

No contentos con este recorte, la nueva licitación sale con un precio muy por debajo de lo aprobado en los presupuestos para 2025. El presupuesto para este recurso ha sido reducido en un 30% lo que conlleva el despido de 7 trabajadoras (el 38% de la plantilla). Este recorte en recursos económicos y de personal solo van a dejar dos opciones: recortar nuevamente las plazas o no garantizar un servicio de calidad e integral.

Lo que está ocurriendo con el centro CARME de Araba no es un caso aislado. Solo hay que dar un repaso al mapa de recursos que publica Emakunde (mapa que no se actualiza desde 2018) y ver la cantidad de recursos que tienen gestión privada. Algo muy parecido pasa también en Nafarroa que a pesar de tener recursos públicos de gran calidad y de ser punta de lanza en muchos de ellos, hay algunos que siguen estando en manos de empresas privadas.

La violencia contra las mujeres no se combate con fotos y declaraciones oficiales. La violencia machista se combate con políticas feministas trasversales, con presupuestos feministas, dotando a las leyes de contenido y de presupuesto, garantizando los recursos para las mujeres que los necesitan, acompañando en estos procesos, valorando y prestigiando también a las profesionales que hacen posible que estas mujeres puedan salir adelante viviendo vidas que merezca la pena ser vividas.

No falta dinero. Lo que falta es voluntad política y compromiso con la igualdad. Lo que nos sobra a las mujeres son promesas vanas y recursos sin medios para sacarlos adelante. Nos faltan políticas públicas de calidad y nos sobran privatizaciones. Los diferentes gobiernos con la excusa de la “reestructuración” están desmantelando servicios, precarizando a las trabajadoras en un sector altamente feminizado y a costa de la integridad de las mujeres victimas de violencia machista. No vamos a consentir que sigan teniendo la desfachatez de seguir poniéndose medallas y haciendo bandera del feminismo mientras permiten la explotación y precarización de las trabajadoras y dejan sin recursos de calidad a las mujeres víctimas de violencia machista.

 

 

Movilizaciones 25 de noviembre

Estas son las principales movilizaciones organizadas por el Movimiento Feminista de Euskal Herria:

  • Baiona: 18:30 h Estación
  • Bilbao: 19:00 h Sagrado Corazón
  • Donostia: 19:00 h Boulevard
  • Gasteiz: 19:00 h plaza san Antón
  • Iruñea:19:00 h plaza del Castillo

 

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