Desde ESK en primer lugar queremos hacer llegar todo nuestro afecto y cariño a la familia y las amistades del compañero Antonio Miguel Parra Márquez fallecido este martes como consecuencia del grave accidente laboral sufrido el domingo 26 de agosto. Del mismo modo queremos mostrar nuestro total apoyo a las trabajadoras y trabajadores de Michelin. Es inadmisible que estos accidentes se sigan sucediendo y que trabajadoras y trabajadores nos tengamos que jugar la vida cada vez que vamos a trabajar.

En el caso de Michelin, esta situación es especialmente grave ya que esta es la cuarta muerte que sucede en apenas 2 años. Tal y como se ha denunciado desde la Sección Sindical de ESK en Michelin, el trabajador de 43 años, fallecido el 28 de agosto, se encontraba realizando trabajos de altura dentro del grupo de mantenimiento del taller CGN. Una labor que suponía evidentes riesgos ya que el lugar donde se estaban realizando los trabajos estaba lleno de dificultades y es realmente complicado maniobrar en estas condiciones, algo que la empresa obvió. Michelin, ni había evaluado adecuadamente los riesgos que podría suponer realizar trabajos en estas circunstancias ni había puesto medida alguna para corregir la situación de riesgo, algo que es única y exclusivamente competencia de la empresa.

A día de hoy, no sabemos exactamente cómo se produjo el accidente, lo que sí sabemos es que la empresa ha tratado por todos los medios de echar balones fuera y justificar lo injustificable. Michelin ha tratado desde el primer momento de culpabilizar y responsabilizar a nuestro compañero fallecido. El mismo día del accidente la empresa difundió un comunicado, del que no hizo partícipe al Comité de Empresa, en el que aseguraba que el protocolo tras el accidente funcionó a la perfección y señalaba al trabajador como responsable de una imprudencia cuando ni tan siquiera había concluido la investigación pertinente.

La actuación de Michelin no solo es mezquina e inhumana sino que además sigue poniendo en una situación de riesgo a sus trabajadoras y trabajadores. La empresa, en lugar de poner medidas y dar solución a los graves problemas de seguridad que existen, culpabiliza a quienes trabajan en ella de la incompetencia de la misma en materia de seguridad laboral. Existen unos hechos probados que son los que los delegados, que acudieron al accidente cuando sucedió, han narrado y sobre los que no tenemos duda alguna. Lo sucedido con este último accidente pone de manifiesto que en la empresa no se toman las medidas necesarias ni para evitar los accidentes ni para atenuar su gravedad cuando ya han sucedido. De nada nos sirven los desfibriladores sino hay nadie que sepa utilizarlos, del mismo modo que tener un teléfono con el que no puedas comunicarte con los servicios de emergencias tampoco tiene ninguna utilidad. El protocolo tras el accidente, diga lo que diga la empresa, fue un absoluto desastre a pesar de los esfuerzos de los compañeros y compañeras que se personaron allí.

ESK puso en conocimiento de la Inspección de trabajo los hechos acaecidos inmediatamente y estamos a la espera de una reunión con la misma. A su vez, tal y como siempre hemos hecho, seguimos trabajando de manera conjunta con otros sindicatos en las posibles medidas a tomar ante los mismos. ESK quiere denunciar también la actitud oscurantista que está teniendo Michelin. Ni desde la empresa, ni desde OSALAN, se avisó a ninguno de los delegados de prevención para que estuviera presente en la inspección tras el accidente. También se han requerido diferentes documentos e informaciones que o se nos han negado, o se nos han facilitado a medias.

Para ESK lo que está pasando en Michelin, tanto el propio accidente como lo sucedido posteriormente, una vez más, es inadmisible y queremos dejar muy claro que desde nuestro sindicato seguiremos denunciando este tipo de actuaciones y trabajando para que no se vuelvan a repetir porque nuestras vidas valen más que sus beneficios.

 

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