Todas las actividades necesarias para generar bienestar y riqueza son trabajo, sean remuneradas o no.

 

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Todas las actividades necesarias para generar bienestar y riqueza son trabajo, sean remuneradas o no. Sin embargo el heteropatriarcado, en perfecta alianza con el capitalismo, insiste en diferenciar aquellos considerados productivos de los reproductivos y de cuidados, dotando a estos últimos de menor o nulo reconocimiento económico y social. Son aquellosvinculados con la reproducción y el cuidado, aquellos que realizamos mayoritariamente las mujeres* de manera gratuita los que el sistema invisibiliza y desvaloriza. A pesar de que estos son imprescindibles para el sostenimiento de la vida.

La división sexual del trabajo afecta a todas las esferas y se construye a través de las relaciones de poder. Y esto es algo que también se da en el ámbito productivo. En los trabajos remunerados y feminizados, nosotras tenemos menos derechos,peores condiciones laborales, sueldos más bajos y menor reconocimiento.

La huelga feminista tiene una motivación política, es una huelga transversal que llega a donde llegan las mujeres*. No nos interesan los cambios superficiales y no nos conformamos con mejoras dirigidas al 1% de las mujeres*. Al igual que los techos de cristal, también queremos acabar con los suelos resbaladizos y precarios.

Estamos hartas de palabrería y de discursos vacios, queremos cambios y los queremos ya, por ello también desde ESK, en lo sindical tenemos nuestras propias reivindicaciones. El 9 de marzo no aceptaremos ninguna excusa.

  • Reconocimiento social y económico de todos los trabajos.

  • Empleos dignos. No a la imposición de jornadas parciales y a la temporalidad.

  • Medidas efectivas para acabar con la brecha salarial.

  • Que se reviertan las privatizaciones y que se acabe con las subcontrataciones  que se ceban en los sectores más feminizados.

  • Las mujeres* queremos que nuestros derechos laborales se cumplan y que se nos dote de herramientas para la negociación colectiva.

  • Que se reconozca el empleo doméstico como actividad económica que crea valor, riqueza y bienestar social. Intervención de los poderes públicos en la contratación de este sector para garantizar que se den condiciones laborales dignas y asegurar la salud laboral de las trabajadoras.

  • Desaparición de la figura de empleada del hogar interna. Porque son unas condiciones laborales inaceptables y excepcionales.

  • Jornadas laborales que aseguren la calidad de vida; medidas efectivas de conciliación que permitan compatibilizar la vida personal y la laboral, así como una corresponsabilidad social real.

  • ¡Pensiones dignas de al menos 1080€ también para las mujeres*!

  • Un sistema público propio de cuidado y atención a la dependencia: ¡servicios sociales públicos, gratuitos y universales! ¡No a la privatización!

  • Reconocimiento del Marco Propio de Relaciones Laborales y Protección Social.

 

 

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