El sinsentido de la privatización, unido a la mala gestión y a la rapiña de los accionistas mayoritarios nos han traído hasta la situación actual. Ahora, los gobiernos Vasco y central ocultan sus vergüenzas y no les importa mentir para obviar su responsabilidad.

 

Toda la plantilla de La Naval despedida. La Naval ez itxi

 
La Jueza del  Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Bilbao firmó el pasado viernes  28 de febrero el auto por el que se extinguen los 177 contratos de trabajo directos de Construcciones Navales del Norte ‘La Naval’.

Tras más de un año desde que se iniciase el concurso de acreedores del astillero y más de 2 meses de periodo de consultas del expediente de regulación de empleo solicitado por la administración concursal, este auto judicial es un nuevo varapalo a la plantilla de La Naval. En un nuevo ejercicio de irresponsabilidad, la jueza del concurso de acreedores vuelve a pasar por alto las alegaciones presentadas por los trabajadores, y aboca al concurso de acreedores a un escenario de judicialización.

Mientras tanto Gobierno Vasco y gobierno central siguen dando la espalda al astillero. En una comarca como Ezkerraldea, especialmente golpeada por el paro y por los distintos procesos de desindustrialización, ambas instituciones no han movido ni un solo dedo para asumir sus responsabilidades en el mantenimiento de una industria estratégica. No podemos olvidar que, más allá de los 177 contratos de trabajo directos, el astillero llega a ocupar a más de 2.000 trabajadores y trabajadoras de contratas e induce en la industria auxiliar al menos otros tantos empleos. La industria naval es además, una actividad de alto valor añadido, puntero en cuanto a tecnología y que vertebra todo un sector de actividad económica.

Si los gobiernos no lo remedian, el astillero cerrará sus puertas definitivamente en breve certificando el fracaso del proceso de privatización de los antiguos astillero públicos de Navantia. Corría el año 2006 cuando un gobierno socialista en Madrid, con la ayuda de CCOO y UGT firmaron la privatización de La Naval (junto a otros astilleros públicos). Tanto Gobierno Vasco como PNV se opusieron con la boca pequeña a este proceso, pero no perdieron tiempo en asegurarse que fuesen ‘empresas del negocio vasco’ quienes se hiciesen con el control del astillero sestaoarra.

El sinsentido de la privatización, unido a la mala gestión y a la rapiña de los accionistas mayoritarios (Ingeteam y Astilleros Murueta) nos han traído hasta la situación actual. Ahora, ambos gobiernos ocultan sus vergüenzas y no les importa mentir de manera descarada para obviar su responsabilidad tras la imposibilidad jurídica.

Ante esta situación, el sindicato ESK quiere trasladar todo su apoyo a la plantilla de La Naval en estos duros momentos. Además, trasladamos de nuevo a Gobierno Vasco y gobierno central la exigencia de que rescaten el astillero comprando el conjunto de los activos de cara a asegurar el mantenimiento de la actividad de construcción naval.

 

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