La plantilla de La Naval lleva más de un año planteando que la única solución viable para el astillero pasa por el rescate público. Manifestación, sábado 6 de abril, 18:00, Sagrado Corazón (Bilbo).

 

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Desde hace más de un año la plantilla de La Naval, las trabajadoras de contratas e industria auxiliar, así como la ciudadanía de Ezkerraldea asistimos con preocupación creciente a la situación por la que atraviesa el astillero. Esta preocupación se ha incrementado tras la aprobación del expediente de extinción de todos los contratos del astillero el pasado 28 de febrero. Más de un mes después, las instituciones siguen sordas y mudas.

La Naval es uno de los bastiones industriales de Ezkerraldea y, tal vez, uno de los  mejores ejemplos de la dejadez y desidia de las instituciones en una comarca que lleva 4 décadas en crisis. Ubicada en el municipio de Euskal Herria –Sestao- con mayor tasa de desempleo, esta empresa ha sufrido numerosos procesos de destrucción de empleo y condiciones laborales. Hace diez años se nos dijo que la solución para el astillero era la privatización. Lo dijimos entonces y teníamos razón: la privatización era sólo la antesala del cierre definitivo.

Así es, 10 años de gestión privada han llevado a uno de los astilleros punteros a nivel mundial a la ruina. Una demente política de subcontratación (en un ratio de 200 trabajadoras propias frente a más de 2.000 en las contratas) unida a la ineptitud de los gestores y la voracidad de los accionistas (cuyas empresas se han lucrado de los contratos en el astillero) nos han situado al borde del abismo.

La plantilla de La Naval lleva más de un año planteando que la única solución viable para el astillero pasa por el rescate público. La actitud del gobierno de Gasteiz ante ello ha pasado por tres fases.  Primero hicieron oídos sordos, como quien oye llover; en un segundo momento mintieron al decir ‘Europa no nos deja’; ahora tratan de esconderse para que su dejadez no les pase factura electoral. Hay que decirlo alto y claro, el gobierno de Urkullu y Tapia es uno de los principales culpables del cierre de  La Naval.

Aun hay esperanza. Las y los trabajadores sabemos bien que nadie nos ha regalado nada, la plantilla de La Naval también. Ha llegado el momento de arrimar el hombro y sumar nuestra solidaridad a su lucha, por el futuro del astillero, por el futuro de Ezkerraldea.

Porque rescatar la Naval es rescatar a Ezkerraldea. Porque detrás de sus cerca de 200 personas empleadas directas hay más de 2.000 empleos en las contratas y otras tantas en la industria auxiliar y los empleos inducidos. Porque un astillero de la entidad de La Naval es estratégico no sólo para Ezkerraldea si no para todo el país. Por todo ello desde ESK hemos decidido apoyar la movilización que para el próximo sábado 6 de abril los trabajadores de La Naval han convocado en Bilbao. Hacemos un llamamiento expreso a nuestra afiliación y a la ciudadanía en general a sumarse a la misma.

 

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