En primer lugar hay que denunciar la actitud del Departamento de Trabajo, que a falta de seis días para la reunión de la mesa negociadora ordena una limpieza extraordinaria de todos los edificios judiciales y comisarías de Gipuzkoa que supera todos los límites de lo razonable, ordenando la limpieza de absolutamente todos los elementos de los edificios judiciales y comisarías.

Con este decreto, el Departamento de Trabajo y Justicia, y como socio favorable, el Departamento de Seguridad, dependientes del Gobierno Vasco, toman una decisión que aunque hable de limpieza apesta. Y apesta porque se toma en las fechas previas a la reunión de la mesa negociadora, favoreciendo la posición de la parte empresarial, y se toma, qué casualidad, a dos días a posteriori de la celebración de unas elecciones forales y municipales que además de mejorar el mapa político de los partidos en el gobierno, impide que la sociedad pueda castigar mediadas como esta. Medidas que lejos de incidir en la resolución de un conflicto que persiste durante demasiado tiempo y que busca eliminar la brecha salarial entre sectores  feminizados y sectores masculinizados, aleja la solución al mismo debilitando a la parte que reclama aquello con lo que a ese mismo gobierno le gusta llenarse la boca en los mítines, la igualdad y acabar con la brecha salarial. Pero se acabaron
los mítines, se acabó el olor a perfume barato, y volvieron la peste y el tufo a rancio, a miedo y oposición a que las mujeres tengan aquello que merecen y se les debe, igualdad salarial y la dignificación de los empleos feminizados.

¿Y qué decir de Garbialdi, una empresa que en vísperas del decreto de servicios y limpieza extraordinaria sondea a la parte social con una propuesta de acuerdo que acercaba la solución del conflicto pero que después del decreto retira esa propuesta en la mesa de negociación?. Que apesta porque se siente cómoda en un conflicto en el que se siente respaldada por un Gobierno Vasco que limita los efectos de la huelga cuando estos fortalecen la posición de las huelguistas. Estos días ha quedado meridianamente claro que se aprovecha de ello. Sólo nos queda decir que apesta, que apesta a juego sucio.

Las hueguistas de Garbialdi viven días duros, en los que el hedor de las decisiones y acciones de los departamentos dependientes del Gobierno Vasco y de Garbialdi impide respirar. Pero la fuerza de la razón vence, y hace necesario respirar aire limpio, aire de igualdad y justicia social para los empleos feminizados. Venceremos.


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