El 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. La recetas aplicadas hasta ahora han fracasado; es el momento de la Renta Básica Incondicional.

 

 

El 17 de octubre fue establecido como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza en el año 1987, en París, con la siguiente proclamación: la pobreza es una violación de los derechos humanos; es necesario aunar esfuerzos para combatirla y así garantizarlos.

La ONU, que no es precisamente un agrupamiento de países anticapitalista, ha dicho 70 años después de que se proclamaran los derechos humanos (1947): “En un mundo caracterizado por un nivel sin precedentes de desarrollo económico, medios tecnológicos y recursos financieros, es un escándalo moral que millones de personas vivan en la extrema pobreza”. A nivel mundial, 783 millones de personas viven en situación de pobreza extrema, con menos de 1,9 dólares al día; el 70% son mujeres.

El último informe del Observatorio de la Realidad Social del Gobierno de Navarra, publicado en mayo de este año, pone el dedo en la llaga cuando dice literalmente lo siguiente: “El esfuerzo económico en la lucha contra la pobreza y la exclusión, incrementado desde 2015, evidencia que no es suficiente para compensar la disminución en Navarra de las prestaciones por desempleo y la precarización del mercado laboral. Este tiene su traducción en sueldos escasos por los que un hogar, aun trabajando, puede estar bajo el umbral de la pobreza”.

Aunque en Navarra, con datos del Nastat (Instituto de Estadística de Navarra), la pobreza severa ha descendido 2 puntos porcentuales desde 2014 (13,2%) a 2017 (11,4%), en tanto en la Comunidad Autónoma de Euskadi (CAE), según la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales 2018 (EPDS-2018) del Gobierno Vasco, la pobreza real ha pasado, desde un 5,9% en 2014 a un 6,1% en 2018 y la ausencia de bienestar real, en estos mismos años, del 11,5% al 12,5%, las claves que se extraen del párrafo resaltado en la líneas anteriores, sirven para ambos territorios y para muchos otros de la parte rica de nuestro planeta, con los que nos podemos comparar.

 

Durante la bonanza económica, ha crecido la pobreza

Esas claves, que permiten explicar bien un fenómeno aparentemente paradójico, como el hecho de que, en tiempos de bonanza económica, crezca la pobreza, son dos: primera, que, desde hace casi cuarenta años, en que el neoliberalismo ha colonizado la gestión del capitalismo, el crecimiento económico, medido por el PIB, no llega a toda la sociedad, sino que se reparte con una desigualdad inmensa, haciendo más ricos y ricas a quienes ya lo son e impidiendo salir de la pobreza a quienes están en ella; segunda, que el fracaso del mercado capitalista en su papel redistribuidor, cada vez lo cubren menos las administraciones públicas.

El ejemplo que ofrece en este sentido la EPDS-2018, para el País Vasco es extrapolable a Nafarroa, aunque sea en menor medida. El modelo de rentas mínimas garantizadas y condicionadas, que se implantó en ambas comunidades desde finales de los ochenta y principios de los 90 del pasado siglo, para luchar contra la pobreza, ha demostrado, tras 3 décadas, su incapacidad de acabar con esta lacra social, por dos razones:

  1. La multitud de requisitos que se requieren para obtener las prestaciones llamadas rentas garantizadas y prestación complementaria de vivienda, dejan fuera del sistema, a una parte sustancial de las personas pobres (algo más del 30% en la CAE).

  2. Porque su insuficiente financiación, lleva a que más de la mitad de personas perceptoras (en el caso de la CAE) sigan siendo pobres.

En la CAE se ha presentado una reforma de la actual RGI, que ya está en el Parlamento. ESK estamos luchando contra ella y exigiendo su retirada, porque en caso de que se convirtiera en ley, generaría más pobreza, más control y más marginación de la gente pobre.

Renta Básica Incondicional

Llegados a este punto, debemos decir que, como sindicato, nuestra valoración del sistema de garantía de ingresos con que contamos en las dos comunidades de Euskal Herria ha fracasado. Es decir, no sólo ha fracasado la gestión, sino el modelo, por lo que se impone cambiar el mismo. Es por esto, por lo que sólo confiamos en que, para acabar con la pobreza y ganar en libertad y dignidad para toda la ciudadanía, pero sobre todo para las personas que viven en la pobreza, se consiga implantar un sistema basado en una Renta Básica Incondicional que garantice que, a todas las personas, independiente de sus condiciones de renta, patrimonio, convivencia, etc., se les provea con un importe económico, financiado por la administración, que, superando el umbral de pobreza, permita llevar una vida digna. La financiación de esta nueva prestación, aunque es universal y llega a todo el mundo, no beneficia, por igual, a todas las personas, sino que, el tratamiento fiscal que se hará anualmente vía IRPF, obligará a pagar a aquella parte de la población que tenga rentas considerables (aproximadamente el 20%, pero sobre todo el 10% de rentas superiores). Aproximadamente el 80% restante saldrá fiscalmente beneficiado sobre su situación actual, pero serán las personas que hoy no llegan al importe que se fije a la RBI, quienes más beneficio obtendrán, pues dicha RBI será la única fuente de ingresos exenta de tributación en el IRPF hoy implantado.

 

Manifestación en Bilbao

ESK se ha adherido a la movilización impulsada por numerosos colectivos sociales (entre ellos Argilan) para este próximo jueves. El eje central de esta movilización será pedir la retirada del proyecto de ley de reforma de la RGI que actualmente se tramita en el Parlamento Vasco.

Os animamos a todos y todas a secundarla:
Día: 17 de octubre
Hora: 11:30
Lugar: Plaza Moyua (Bilbao)

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