El capitalismo está a punto de hacer que la vida en el planeta tierra sea imposible en un corto espacio de tiempo. La clase trabajadora no debe de un obstáculo contra la necesaria transición ecológica.

 

huelga clima 2019 bosque muerto


Decenas de organizaciones  han  mostrado su apoyo a la convocatoria de Huelga Mundial por el Clima convocada por el movimiento Fridays for Future y que en la semana del 20 al 27 de este mes dejará centenares de movilizaciones, huelgas y acciones a lo largo y ancho del planeta. En Hego Euskal Herria estas movilizaciones incluyen la convocatoria de una huelga laboral, estudiantil y de consumo el viernes 27 de septiembre.

El encabezado del manifiesto tras el cual se han articulado las alianzas que hacen posible este llamamiento internacional reza: “La crisis climática que es consecuencia de un modelo de producción y consumo que ha demostrado ser inapropiado para satisfacer las necesidades de muchas personas, que pone en riesgo nuestra supervivencia e impacta de manera injusta especialmente a las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo”. Se pide, de la misma manera, la declaración de la emergencia climática, exigiendo a instituciones, gobiernos y ayuntamientos la adopción de medidas de la suficiente entidad para hacer frente a la emergencia climática del planeta.

Tanto la convocatoria como, sobre todo, la situación por la que atraviesa el planeta en términos climáticos interpelan, también, en primera persona, al movimiento sindical. Al menos quienes conformamos ESK nos sentimos interpeladas.

 

Capital vs vida

El empleo se ha convertido, bajo el capitalismo, en un bien supremo. Dentro de esa cultura trabajista, el empleo ha ocupado también el espacio de otras dos formas de trabajo, como el trabajo voluntario y el trabajo de cuidados, que son vitales para mantener nuestras sociedades. Tanto si adoptan la forma de empleo como si siguen invisibilizados dentro de las relaciones familiares y afectivas, estos trabajos de cuidados, desarrollado mayoritariamente por las mujeres, se dan dentro de la lógica del no reconocimiento y la precariedad sustentada por el patriarcado. En ESK estamos convencidas de que debemos romper con la idea de pleno empleo y con una estructura social donde tener o no empleo determina el acceso a toda una serie de derechos sociales y económicos que suponen el acceso a una ciudadanía plena.

Debemos recordar que el empleo es una necesidad del capital y que, por definición, el mismo es una relación intrínsecamente explotadora en la cual el capital se apropia de parte del valor que genera nuestro trabajo en forma de plusvalía. Las militantes eco-feministas nos han enseñado que el conflicto capital vs trabajo deber reconceptualizarse como conflicto capital vs vida. En efecto, el capital (dinero) es una realidad muerta que no es capaz de reproducirse a sí misma, sólo lo puede hacer desde la explotación de la vida.

 

Transición ecológica

Si en el plano del empleo, el capital sólo está siendo capaz de avanzar a base de la extensión de la pobreza y la precariedad; en términos de explotación de la naturaleza, el capitalismo está llevando el planeta al límite de la capacidad que tiene la biosfera. Esto es, el capitalismo está a punto de hacer que la vida en el planeta tierra sea imposible en un corto espacio de tiempo.

Más pronto que tarde los límites del planeta se van a imponer y vamos a tener que afrontar una transición ecológica que afecte a todas las dimensiones de la sociedad. Elementos ligados a la crisis climática van a provocar, ya hay señales de ello, un proceso de reconversión industrial que en el caso de Hego Euskal Herria va a ser muy profundo (producción de energía en base a combustibles fósiles, automóvil y su industria auxiliar, etc). Frente a esta realidad, entendemos que el movimiento sindical ha de trabajar con una doble perspectiva.

 

Retos

El primer reto que afrontamos es conseguir que la clase trabajadora no sea un obstáculo contra la necesaria transición ecológica si no su principal aliada. Esto nos exige mucho trabajo de pedagogía y socialización, pero también emprender un cambio en el paradigma sindical donde el centro no esté en la defensa a ultranza del empleo si no en la defensa de la vida, del planeta y en la valorización y reparto de todos los trabajos.

En segundo lugar el movimiento sindical, en alianza con el resto de movimientos sociales y del ecologismo político tiene que trabajar a brazo partido para asegurarse de que la transición no se haga en contra de las mayorías sociales si no desde un paradigma democrático que implique el necesario reparto de la riqueza. Debe ser el capital quien asume los costes de la necesaria transición económica; no podemos ser, de nuevo, las trabajadoras quienes carguemos a nuestras espaldas los costes derivadas de la misma.

De cara a luchar contra la compleja situación que atravesamos proponemos tres ideas que debieran formar parte del menú de las soluciones:

  • Un sistema productivo participativo y democrático, relocalizado, que atienda a las necesidades reales de las personas y no se base en el consumismo.

  • La reducción y reparto del tiempo de trabajo asalariado entre todas las personas, y el reparto todos los trabajos, también los de hogar y cuidados.

  • Una Renta Básica Incondicional que sirva para cubrir unas condiciones de vida dignas. La no dependencia en lo material respecto del empleo, es una de las claves sobre las que construir un nuevo modelo social

 

Huelga Mundial por el Clima

En defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo, nos sumamos a la convocatoria internacional de Huelga Mundial por el Clima. Nos congratula que en los últimos meses haya sido la gente joven quien esté liderando esta lucha por su futuro y por el seguimiento que las movilizaciones están teniendo en el ámbito estudiantil. Entre los días 20 y 27 de septiembre diferentes alianzas y redes han puesto encima de la mesa distintas iniciativas movilizadoras. En Hego Euskal Herria, éstas incluyen la convocatoria de una huelga estudiantil, de consumo, y también laboral. Siguiendo el ejemplo de la juventud ahora le toca al movimiento sindical tomar el relevo y aprovechar esta convocatoria para introducir en los centros de trabajo un debate que estamos obligadas a hacer.

Porque no nos queda tiempo, el 27 de septiembre nos sumamos a la Huelga Mundial por el Clima.

 

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