[Matxinada 1mayo-2021]

 

Negociación Colectiva

La reforma laboral del año 2012 supuso un antes y un después en la negociación colectiva. El convenio colectivo perdió gran parte del valor que tenía. No podemos olvidar, sin embargo, que en 2011 el gobierno Zapatero también introdujo graves cambios en la estructura de la negociación colectiva.

Exigimos una reforma en profundidad de la negociación colectiva que ponga en el centro los convenios colectivos sectoriales y limite la estatalización de la negociación colectiva. Convenios firmados en Madrid no pueden impedirnos negociar en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa o Nafarroa. Estos convenios sectoriales, además, deben prevalecer sobre los convenios de empresa, impidiendo éstos empeoren las condiciones laborales marcadas por los convenios sectoriales.

Se tiene que devolver a los convenios colectivos la ultraactividad, esto es, que los mismos sigan estando vigentes hasta que entre en vigor uno nuevo.

Es fundamental, también, que se elimine por ley la posibilidad de que las empresas inapliquen los convenios colectivos que ellas mismas han firmado.

El estatuto tiene que devolver a los comités de empresa y delegadas de personal, en su condición de representantes de la plantilla, todo el poder para negociar que se les ha dado a las secciones sindicales.

 

Salario mínimo interprofesional

Se debe garantizar por ley un Salario Mínimo Interprofesional que esté por encima del umbral de la pobreza. En Hego Euskal Herria exigimos un SMI de 1.200 €/mes.

 

Brecha Salarial de Género e Igualdad en las Empresas

A pesar de que el principio de igualdad entre hombres y mujeres está consagrado tanto en la constitución como en distintas leyes, la realidad es que la igualdad está muy lejos de ser una realidad en los centros de trabajo. De media las mujeres ganamos un 28,6% menos que los hombres (5.000€ al año), soportamos casi toda la parcialidad no deseada y estamos ocupadas mayoritariamente en sectores como el de servicios donde la precariedad es la norma.

Es el momento de que la igualdad entre hombres y mujeres en los centros de trabajo sea un hecho. Para ello la reforma laboral y de pensiones que se planteen tienen que estar atravesadas por una profunda lectura de género, desvelando las bases de la discriminación y estableciendo medidas efectivas para revertirla.

 

Eventualidad, Parcialidad y Subcontratación

El mercado laboral de Hego Euskal Herria es uno de los más precarios del conjunto de Europa. A los salarios cada vez más de miseria, impulsados tanto por la política de devaluación salarial impuesta por la Troika como por la pérdida de peso del empleo industrial, hay que sumarles las altas tasas de temporalidad, la parcialidad no deseada (afecta fundamentalmente a las mujeres) y la subcontratación como ejes que de la precariedad laboral.

Es hora de darle la vuelta a la realidad y sentar las bases para un mercado laboral digno. Para ello se tienen que limitar los contratos eventuales para situaciones realmente excepcionales. Hay que evitar que la eventualidad sea la norma y desincentivar su uso abusivo por parte de empresas y administraciones.

Exigimos una reforma del trabajo a tiempo parcial impidiendo que el mismo se convierta en un régimen de trabajo ultra-flexible en el que, a través de las horas complementarias, el empresario tiene a su disposición plantillas muy amplias a bajo coste.

Se tiene que limitar por ley las posibilidades que las empresas tienen para externalizar y subcontratar su actividad. En todo caso, se tiene que garantizar que todas las personas subcontratas por una empresa tengan las mismas condiciones salariales y laborales que las de la empresa principal: a mismo empleo mismas condiciones.

 

Expedientes de Regulación de Empleo

La reforma laboral del año 2012 eliminó el control administrativo previo en EREs y ERTEs, esto es, el empresariado puede despedir o mandarnos al paro antes de que se pueda verificar la existencia de causas objetivas y proporcionadas.

Es urgente que se devuelva la Autoridad Laboral el control sobre los expedientes de regulación de empleo (tanto los de extinción como los de suspensión de contratos) y que se vuelva a impedir por ley los despidos económicos preventivos.

 

Eventualidad en las administraciones y empresas públicas

Contrariamente a lo que nos hacen creer, el empleo público no es un jardín de rosas. De hecho, en Hego Euskal Herria en torno a las 40% de las trabajadoras de las administraciones y empresas públicas tienen contratos temporales. En muchas ocasiones estos contratos eventuales están en fraude ley. Tenemos claro que la alta eventualidad tiene mucho que ver con la lógica de privatización y recorte de los servicios públicos de nuestros gobiernos. Luchar contra la eventualidad en el sector público es defender servicios públicos para todas y todos.

En Madrid de está negociando una reforma del Estatuto Básico de la Empleada Pública (EBEP) en la misma es imprescindible que se penalice el uso abusivo de la contratación eventual y que se posibiliten procesos excepcionales de consolidación, de manera que te todas aquellas personas eventuales en fraude de ley accedan al empleo fijo siempre y cuando hayan accedido al empleo público superando procesos basados en la igualdad, el mérito y la capacidad.

 

Empleadas del Hogar y Falsas Autónomas

La legislación laboral española condena a decenas de miles de trabajadoras a una situación de precariedad laboral y vital extremas. Las Trabajadoras del Hogar y Cuidados aún hoy están excluidas del Régimen General de la Seguridad Social y carecen de derechos básicos como son la huelga o la prestación por desempleo, además están excluidas de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Es momento de exigir la equiparación total de las Trabajadoras del Hogar y Cuidados con el resto de las personas trabajadoras, haciendo posible su acceso a la negociación colectiva de sus condiciones de trabajo. Exigimos la erradicación del trabajo interno, más propio del siglo XIX que del XXI.

Lo sucedido con empresas como Glovo o Deliveroo ha puesto en primer plano la problemática de las personas que trabajan como falsas autónomas. El problema, sin embargo, no se limita a las llamadas plataformas digitales si no que la subcontratación y externalización de actividades forzando a las trabajadoras a que se den de alta como autónomas es una explotación muy extendida.
La nueva reforma laboral que se está negociando tiene que imposibilitar que las empresas desarrollen su actividad propia a través de personas autónomas que trabajan de manera dependiente.

 

Pensiones Dignas y de Calidad

El Ministro Escrivá parece más dispuesto a escuchar los deseos de los bancos y de la Comisión Europea que al Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria.

Tras más de tres años de movilizaciones constantes y la huelga general del pasado 30 de enero de 2020 , en Euskal Herria tenemos que seguir exigiendo un Sistema Público de Pensiones Digno y Universal. Para ello se tiene que comenzar por afrontar una reforma fiscal que asegure la financiación de pensiones dignas para todas y todos. No falta dinero, lo que sobran son ladrones.
Exigimos una pensión mínima de 1.080 €/mes y que se garantice la revalorización mínima en base a l IPC. Para ello, hay eliminar el conocido como factor de sostenibilidad.

La eliminación de la brecha de género en las pensiones tiene que ser una prioridad absoluta. No es tolerable que las mujeres pensionistas cobran casi un 34% menos que los hombres.
Con unas tasas de paro juveniles por encima del 20% se tiene que adelantar la edad legal de jubilación hasta los 62 años para posibilitar el recambio generacional y el acceso de las personas jóvenes a empleos de calidad.

Entendemos que los planes privados de pensiones (EPSV) tanto individuales como colectivos son caballos de Troya contra el sistema público de pensiones. Se tienen que prohibir por ley los incentivos fiscales a favor de planes de pensiones individuales o colectivos.

 

Por un Marco Propio de Relaciones Laborales y Protección Social

La reivindicación de un Marco Propio de Relaciones Laborales y Protección Social para Euskal Herria es una vieja aspiración a la que no renunciamos.

De manera solidaria con todas las trabajadoras y los distintos pueblos del estado español entendemos que no se puede dejar sin expresión la voluntad de una mayoría social y sindical que en nuestro país apuesta por construir la soberanía desde la garantía y el avance de derechos.

 

 

 

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