El Tribunal Supremo no admite el recurso de casación de Osakidetza y confirma la obligación de no privatizar los servicios no sanitarios del Hospital de Urduliz.

 

 

Larga ha sido la pelea contra la privatización de los servicios de cocina, limpieza, lavandería y lencería del hospital de Urduliz pero ha merecido la pena. La sentencia del Tribunal Supremo no admite el recurso de Casación de Osakidetza y da la razón a los argumentos contra la privatización del sindicato ESK.

Hace más de tres años Osakidetza apostó por la privatización en el hospital de Urduliz de los servicios no sanitarios de cocina, limpieza, lavandería, plancha y lencería.

Contra esta decisión privatizadora el sindicato ESK denunció ante el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales (OARC) ya que el Sr Darpon incumplía sus acuerdos, el de mesa general de Función Pública y el Acuerdo Regulador de Osakidetza. Unos acuerdos donde se comprometió a no externalizar nuevas áreas o servicios y a revertir los existentes. Una muestra más de su actitud autoritaria y antidemocrática.

Y lo que es peor, tomaba una decisión por la que esos servicios serian gestionados en base a principios que supondrán un claro perjuicio para la ciudadanía y los trabajadores/as dado que las privatizaciones generan un sobrecoste para las arcas públicas, precariedad laboral y deterioro de la calidad. El Sr consejero imponía la privatización sin aporta ningún estudio de impacto económico ni de calidad que lo justificase.

Osakidetza destina más de 330 millones de euros a empresas privadas y que en la limpieza del hospital de Urduliz la privatización supondría un sobrecoste aproximado de 100.000 euros anuales.

La respuesta del OARC fue contundente. Nos dio la razón y anuló las licitaciones para privatizar la cocina, lencería, plancha y limpieza porque Osakidetza incumplía los acuerdos de mesa general de la Función Pública y el acuerdo de Osakidetza. A pesar de ello, Osakidetza decidió recurrir a la vía contencioso administrativa.

Durante todo este proceso el sindicato ESK se ha mantenido firme a sus criterios favorables a la apertura de un hospital de Urduliz 100% público. Firmeza que nos llevó a oponernos, en solitario, a la pretensión de Osakidetza de suspender cautelarmente las anulaciones de las licitaciones hasta el pronunciamiento del tribunal en un intento de esquivar las decisiones del OARC.

Esta oposición nuestra y la sentencia del TSJPV favorable a la no privatización de Osakidetza le forzó a abrir los servicios de cocina, limpieza, lencería y plancha con personal propio en el hospital de Urduliz y posteriormente en el hospital de Eibar.

Finalmente, el Tribunal Supremo de Justicia no ha admitido el recurso de casación de Osakidetza y confirma la obligación de no privatizar los servicios de cocina, limpieza, lencería, lavandería y plancha por lo que tendrá que contratarlos desde las listas propias.

 

Una sentencia muy importante ya que:

  • Supone un logro de la lucha sindical y un varapalo a la política privatizadora de los servicios públicos de Osakidetza y respalda el derecho a la negociación colectiva y al cumplimiento de los acuerdos derivados de ella.

  • Pone freno a las ansias privatizadoras de Osakidetza en otros servicios.

  • Pone en valor la importancia del personal de limpieza y de cocina en los procesos sanitarios como concluyen estudios objetivos que valoran la importancia de estos servicios en la calidad, mejora y eficacia de los tratamientos médicos, o incluso en la incidencia de la limpieza en la mortalidad de los centros públicos.

ESK, se alegra de haber contribuido a que la gestión de estos servicios se realice desde lo público y con trabajadores propios. Fundamentalmente porque es una opción más barata, de mayor calidad y las condiciones del personal son más dignas. Además de respetuosa con los acuerdos firmados. De la misma forma que seguiremos luchando por la publificación de otros servicios como mantenimiento y técnicos.

 

Más noticias

41 muert@s en 2019

en accidentes laborales