Denunciamos dos graves incidentes ocurridos en menos de 48 horas que reflejan el deterioro de la seguridad y las condiciones laborales del personal de emergencias sanitarias en Bizkaia.
« No vamos a normalizar ni las agresiones físicas ni el desprecio institucional hacia quienes sostienen el servicio »
Denunciamos públicamente dos incidentes ocurridos en menos de dos días que evidencian un deterioro muy preocupante en las condiciones de seguridad en las que el personal sanitario de emergencias desempeña su trabajo en Bizkaia.
Insultos
En la madrugada del 23 de julio, una dotación de la Red de Transporte Sanitario Urgente (RTSU) que se encontraba en estado de disponibilidad, tras finalizar un servicio, recibió una llamada del Centro Coordinador de Emergentziak-Osakidetza en la que la persona que realizó la llamada se dirigió a los trabajadores calificándolos reiteradamente de 'tontos', amparándose en la existencia de un supuesto protocolo interno 'desde hace 27 años' que, nunca le ha sido comunicado formalmente a la plantilla en estos 27 años de supuesta vigencia.
Este incidente no es un hecho aislado: ya se han trasladado reclamaciones previas por hechos de naturaleza similar. Para ESK, estas situaciones son fruto de la política de nuestros gestores, basada en la precarización y el maltrato a las plantillas, generándose situaciones de estrés y agotamiento físico y psicológico que redundan en una mala relación entre el personal y en una mala calidad de la asistencia que prestamos.
Amenazas e intento de agresión
Apenas un día después, en la noche del 24 de julio, una dotación que acudía a un aviso en Bilbao fue objeto de insultos, amenazas de muerte reiteradas y un intento de agresión física al técnico conductor. Los hechos, que obligaron a activar el botón de alarma y a solicitar la intervención de dos patrullas de la Ertzaintza, fueron denunciados esa misma noche en Comisaría.
Una vez más, y fruto del estrés y la precarización, desde el Centro Coordinador, en vez de mostrar su empatía y solidaridad con el personal agredido, se les instó a posponer la denuncia para el día siguiente y a continuar de manera inmediata con los avisos pendientes; muestra clara del deterioro que sufre un servicio de emergencias que tiene avisos pendientes repercutiendo en unos elevados tiempos de respuesta ante emergencias reales.
Desde ESK consideramos que estos dos episodios, aunque de distinta naturaleza, comparten un mismo fondo: la falta de respeto hacia quienes prestan un servicio esencial, ya sea por parte de parte de la ciudadanía o desde la propia estructura de coordinación de emergencias, lo cual nos resulta especialmente grave. También nos reafirman en nuestro compromiso de exigir la reversión de este servicio, la subrogación por parte de Osakidetza del personal que presta sus servicios y su gestión directa.

Exigimos
Exigimos a UTE BIZKANB y a Osakidetza:
- La investigación inmediata de ambos episodios y la depuración de responsabilidades.
- El cese de cualquier práctica que presione al personal para demorar la interposición de denuncias por agresiones.
- Medidas preventivas reales frente a la violencia externa, conforme a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
- Una disculpa formal a las dotaciones afectadas.
No vamos a normalizar ni las agresiones físicas ni el desprecio institucional hacia quienes sostienen el servicio de emergencias sanitarias cada día.











