La privatización es un fenómeno que viene de lejos. En Europa, gobiernos de diferentes colores, están aplicando políticas de desmantelamiento de los servicios sanitarios públicos y privatización de susservicios más rentables. Sectores económico-financieros muy poderosos presionan a los gobiernos de turno para que la salud de las personas (y por lo tanto, la sanidad pública) sea un espacio donde poder hacer sus negocios, presionan para abrir este sector a la rapiña de sus empresas.
Este fenómeno se incrementó al calor de la crisis económica. La política sanitaria del gobierno Rajoy, estuvo orientada desde el primer día, a privatizar el sistema sanitario público para ponerlo en manos de entidades bancarias y/o multinacionales, que ven en ello un gran negocio. Una privatización que fue acompañada del despido de miles de trabajadores y trabajadoras (más de 53. 000), de la reducción de la oferta de servicios y de la generalización de repago para la ciudadanía. Una estrategia de deterioro de lo público que favorece la privatización.
En esta estrategia se utilizan múltiples mecanismos:
Concertación: aumento de los “conciertos” con la sanidad privada (mediante los que se derivan a empresas con ánimo de lucro, las pruebas e intervenciones más rentables y sencillas);
Privatización pura y dura de servicios: tanto los considerados como “no sanitarios” (centrales telefónicas de llamadas, gestión y archivo de historias clínicas, limpieza, cocina), como otros directamente sanitarios (diversos laboratorios, pruebas radiológicas, control de los sistemas de adquisición y evaluación de equipamiento tecnológico, esterilización);
Privatización directa de hospitales, bajo diversas formas de concesión administrativa, (y que cuando fracasan y dan perdidas, son rescatados con dinero público, para ser de nuevo adjudicados a las mismas empresas que los arruinaron).
Actualmente, en el estado español y según datos facilitados por la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), “el gasto sanitario privado se ha incrementado en los últimos 10 años, pasando del 24,6% (OCDE 2017) del gasto sanitario total al 29,4%, también la suscripción de los seguros privados y todo ello debido a la bajada continuada en ese periodo de los presupuestos destinados a la Sanidad Pública”.
Las consecuencias del crecimiento del sector privado han favorecido:
• Un aumento de la desigualdad ya que restringe el acceso a quienes tienen menos recursos.
• Los beneficios de aquellos que solo se buscan el lucro como ha quedado acreditado en la Comunidad de Madrid donde la Cámara de Cuentas ha detectado que un mismo tratamiento quirúrgico o prueba cuesta entre 3 y 6 veces más en la privada concertada que en la pública.
• El acceso al gobierno de partidos de izquierda en algunas Comunidades Autónomas ha permitido la reversión a lo público de algunos hospitales privatizados anteriormente como el hospital de Alzira desde el 1 de abril de 2018. Un hecho esperanzador.











